Rabinovich nos habla del deseo planteando que:
“El deseo… surge de un sentimiento de carencia del ser y ese sentimiento lo impulsa a la búsqueda de aquello que lo colme. Lo que falta al deseante en el ámbito de la estructura subjetiva, aquello que se localiza como la causa última de su deseo…” (Rabinovich, 2007: 14).
Es así, como el objeto a como resto que cae de ese corte, de la separación de la relación alienante de la diada madre-hijo, puede entonces ser la causa del deseo que va a desplazarse de un objeto a otro, haciendo metáfora, sustituyendo un objeto con otro, manteniendo así el sujeto, un motor que lo hace nunca poder alcanzar el objeto que causa su deseo, llevándolo a la repetición de actos, siempre en busca de ese algo real, in-nombrable, que no puede encontrar.
En Psicología:
Deseo: el deseo es una fuerza constante/continua que nunca puede ser satisfecha. El deseo no es una relación con un objeto sino una relación con una FALTA. Lacan se refiere al deseo siempre como al deseo inconsciente (que es enteramente sexual). El objetivo del psicoanálisis, es llevar al sujeto a nombrar su deseo, haciéndolo existir (al deseo), sin embargo, la palabra nunca va a poder expresar la totalidad del deseo.
NECESIDAD-DEMANDA-DESEO: como el infante no puede realizar por si mismo las acciones que van a satisfacer sus necesidades (en principio meramente orgánicas/biológicas) se ve forzado a expresar estas necesidades en forma vocal por medio de la demanda, para lograr que el Otro (la madre) realice dichas acciones. Debido al hecho de que el objeto que satisface la necesidad del infante siempre es provisto por el Otro, hace que esta demanda adquiera una doble importancia que es la prueba del amor del Otro. La demanda expresa una necesidad y también una demanda de amor. Las necesidades del infante pueden satisfacerse, pero esta demanda de amor incondicional es insatisfacible. Este resto insatisfacible, es el deseo.
viernes, 30 de diciembre de 2011
lunes, 12 de diciembre de 2011
Otra forma de Deseo
“El deseo trabaja como el viento. Sin esfuerzo aparente. Si encuentra las velas extendidas, nos arrastrará a velocidad de vértigo. Si las puertas o ventanas están cerradas, golpeará durante un rato en búsqueda de grietas o ranuras que le permitan filtrarse. El deseo asociado a un objeto de deseo nos condena a él. Pero hay otra forma de deseo, abstracta, desconcertante, que nos envuelve como un estado de ánimo. Anuncia que estamos listos para el deseo y sólo nos queda esperar, desplegadas las velas, que sople el viento. Es el deseo de desear.” Bibliografía. Novela de David Trueba. Saber perder
“El deseo de desear”, es el máximo nivel del deseo y es paralelo al mínimo nivel de valores. Existen sociedades o grupos de consumidores que viven constantemente dentro de él. Sociedades que han evolucionado muy rápidamente alejándose de sus valores fundamentales y estructurales, en busca de iconos consumistas; países como Japón, grupos de “nuevos ricos” o algunos grupos de consumidores.
“El deseo de desear”, es el máximo nivel del deseo y es paralelo al mínimo nivel de valores. Existen sociedades o grupos de consumidores que viven constantemente dentro de él. Sociedades que han evolucionado muy rápidamente alejándose de sus valores fundamentales y estructurales, en busca de iconos consumistas; países como Japón, grupos de “nuevos ricos” o algunos grupos de consumidores.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Más sobre el Deseo
¿Quién no ha imaginado un lugar como este para perderse unos días?,esta sensación se llama Deseo?
Podríamos estar hablando de muchos deseos. Durante nuestra vida, se nos planean momentos en los que necesitamos desconectar. Coincidimos casí todos los seres humanos.
Podríamos estar hablando de muchos deseos. Durante nuestra vida, se nos planean momentos en los que necesitamos desconectar. Coincidimos casí todos los seres humanos.
sábado, 3 de diciembre de 2011
viernes, 2 de diciembre de 2011
Presencia Icónica
Con respecto al deseo en un principio nos encontramos que en Lacan su primera tesis apunta a “que el deseo en el genero humano debe hacerse reconocer” en este mismo texto Lacan definirá el deseo como evanescente cuyo único objeto será ser reconocido por el otro, en otras palabras “se trata de hacer reconocer el deseo” al respecto podemos encontrar que en este mismo texto Miller plantea una salida advirtiendo que y tal como lo plantea Lacan en el discurso de Roma: el For-da Freudiano nos indicará que allí se trata de un campo de fuerza del deseo es decir, que en ese punto el deseo del pequeño será neutralizado por la madre, puesto que de ahora en adelante “lo que será requerido es el retorno del carretel y no más el de la madre, es así ese deseo habrá sido neutralizado”.
Parto del pensamiento que para hablar del deseo en los tres registro habrá que articular-los de una u otra manera, buscar los puntos de encuentros y desencuentros respectivamen-te. Cabe mencionar que hay tiempos lógicos de anudamiento entre lo imaginario y lo simbó-lico y además las articulaciones se hacen con posterioridad. Dicho lo anterior tenemos una primera aproximación tal y como lo venimos mencionando, por un lado la mediatización del y por el lenguaje y su formalización propiamente dicha y por el otro un momento pre-vio que seria la incursión del individuo al mundo de los parlantes sin embargo entre un primer tiempo y el otro el recorrido que el cuerpo tiene que hacer hasta el anudamiento y formalización de lo simbólico se hará por la emergencia de lo imaginario, lo real aunque seguirá allí tanto antes como después de estos movimientos, también tendrá su articula-ción puesto que de ello todo resulta.
Referencias
• Aflalo A. (2002) Las psicoterapias y el psicoanálisis. Virtualia, Revista de la escuela de orientación Lacaniana. Numero 6 año 2. consultado el 14 de febrero del 2009.
• La metáfora paterna, el nombre del padre. En el inconciente estructurado como len-guaje. Editorial Gedisa. Barcelona España, 2000.
• Lacan, Jacques (1953-1954): El Seminario. Libro 1. Los escritos técnicos de Freud. Buenos Aires, Argentina, Paidós, 1995.
• Lacan, Jaques(1975-1976) El sinthome. Seminario 23. Buenos Aires, Argentina, Pai-dós, 2006.
Parto del pensamiento que para hablar del deseo en los tres registro habrá que articular-los de una u otra manera, buscar los puntos de encuentros y desencuentros respectivamen-te. Cabe mencionar que hay tiempos lógicos de anudamiento entre lo imaginario y lo simbó-lico y además las articulaciones se hacen con posterioridad. Dicho lo anterior tenemos una primera aproximación tal y como lo venimos mencionando, por un lado la mediatización del y por el lenguaje y su formalización propiamente dicha y por el otro un momento pre-vio que seria la incursión del individuo al mundo de los parlantes sin embargo entre un primer tiempo y el otro el recorrido que el cuerpo tiene que hacer hasta el anudamiento y formalización de lo simbólico se hará por la emergencia de lo imaginario, lo real aunque seguirá allí tanto antes como después de estos movimientos, también tendrá su articula-ción puesto que de ello todo resulta.
Referencias
• Aflalo A. (2002) Las psicoterapias y el psicoanálisis. Virtualia, Revista de la escuela de orientación Lacaniana. Numero 6 año 2. consultado el 14 de febrero del 2009.
• La metáfora paterna, el nombre del padre. En el inconciente estructurado como len-guaje. Editorial Gedisa. Barcelona España, 2000.
• Lacan, Jacques (1953-1954): El Seminario. Libro 1. Los escritos técnicos de Freud. Buenos Aires, Argentina, Paidós, 1995.
• Lacan, Jaques(1975-1976) El sinthome. Seminario 23. Buenos Aires, Argentina, Pai-dós, 2006.
jueves, 1 de diciembre de 2011
El Deseo a Estudio
A mí me gusta la definición que da Guattari, y la voy aplicar desde ahora:
El deseo es lo que nos deja colgados como peces en el anzuelo.
El deseo se dice del anhelo de saciar un gusto.
La agradabilidad que conmueve nuestros sentidos, sea por encauzamiento,
o motivado por vivencias pasadas, o por neto reflejo corporal, ya sea
por objetos materiales, por saber, por personas o por afectos.
El deseo es la consecuencia final de la emoción inducida en origen por la variación del medio. La cadena causa-efecto que le corresponde es la siguiente: Emoción - Sentimiento. Deseo.
El deseo es una maquinación.
A cada deseo le precede un sentimiento, se puede decir que al deseo sexual le precede un sentimiento de atracción: Las normas sociales actuales hacen imposible que esta frase sea de uso cotidiano, sobre todo por el miedo al rechazo. No obstante, el deseo —sea del tipo que sea— y su satisfacción, forman parte de la naturaleza humana. Satisfacer los deseos de forma adecuada implica el uso de la empatía para evitar agredir, y en consecuencia, provocar respuestas violentas en personas que, adecuadamente estimuladas, accederían sin problemas.
Cupiditas es una palabra en latín que significa deseo, sentimiento que motiva la voluntad de querer poseer el objeto que se desea. El deseo es alimentado por uno o varios sentimientos y/o necesidades, llevando al individuo a diferentes estados de conciencia emocional. En algunos casos el individuo guiado por las emociones obtiene lo que desea sin importar las consecuencias de las acciones realizadas, en otros el deseo impulsa al individuo a hacer grandes sacrificios desinteresados para satisfacer esa necesidad, cuando, no se obtiene lo deseado el fracaso lo lleva a un estado de frustración e insatisfacción existencial, pero cuando lo obtiene una sensación de satisfacción y plenitud crea un estado de felicidad.
Según Agustín de Hipona, la determinación originaria del ser consiste en el retorno al Creador. Dicho retorno se realiza a través del amor al mundo, lo cual según San Agustín no es una elección, pues el mundo está siempre ahí y es natural amarlo. Según San Agustín, "no hay nadie que no ame; pero sí hay quien se pregunta qué amar". La comprensión de Dios como Creador y la del mundo como eternidad conduce a la caritas (caridad). Sin embargo es posible errar el giro y confundir la eternidad con el mundo temporal, en cuyo caso se incurre en la codicia, concupiscentia o cupiditas.
El Deseo nos saca de nosotros mismos, nos desubica, nos dispara y proyecta, nos vuelve excesivos, hace que vivamos en la improvisación, el desorden y el capricho, máximas expresiones de la libertad llevada al paroxismo. El deseo reivindica la vida, el placer, la autorrealización, la libertad.
Unos planifican su vida, mientras que otros la viven al ritmo que les marca el deseo. El deseo de vivir y de hacerlo a su manera. Por eso sus autobiografías son más descriptivas que explicativas, pues sus vidas no tanto se deben a los resultados u objetivos cumplidos, sino al sentido inherente al mismo proceso de vivir. Y este proceso, de uno u otro modo, lo establece siempre el deseo.
Si bien el deseo rebosa incertidumbre acerca del itinerario, a muchas personas les garantiza la seguridad en cuanto a los pasos dados. Bien entendido el deseo no es una voz oscura, confusa y estúpida, sino que - en una persona madura - es luminosa, clara e inteligente. Las emociones están en la base de los deseos y de la inteligencia se dice que es emocional. Visto de este modo, el deseo se convierte en el portavoz de uno mismo.
El poder es de este modo definido como la capacidad de estructurar el campo de acción del otro, de intervenir en el dominio de sus acciones posibles. Según Foucault.
La producción de deseos es inconsciente, como bien describió Freud. La economía capitalista organiza la necesidad, la escasez, la carencia. El objeto depende de un sistema de producción que es exterior al deseo. El campo social está atravesado por el deseo. La máquina social es también producción deseante. "Sólo hay deseo y lo social, nada más".
El deseo es revolucionario, cuestiona el orden establecido. El deseo es activo, agresivo, artista, productivo, conquistador.
Para Guattari eso, que nos deja colgados como peces del anzuelo, se llama deseo. Hambre de subjetividad. Sed de una existencia que no se llena. Potencia que muerde en los extraños objetos que se ofrecen en el mercado capitalista.
Descripción del deseo
Para dejar patente mi idea del Deseo, voy hacer cuatro obras:
El título será: Para guardar. La primera va de cajas, recipientes para guardar deseo, son cajas metálicas cilindricas de 16 x 6 cm de aluminio, que en su parte superior llevarán escrita la palabra del deseo que se quiera guardar, ejemplo: vida, amor, suerte, trabajo, etc.. serán unas 20 cajas, repartidas por el suelo, algunas irán puestas apoyando el lateral para que se vean de frente, otras irán puestas como una escalera.
El título será: Para no olvidar. La segunda, será un homenaje a mi madre, fallecida hace más de un año. Va a ser una composición con sus recuerdos y los míos. Será una foto de ella en un marco, todavía no lo tengo definido. Un rosario de cristal de roca, su abanico y un chal. Lo pondré encima de una caja de madera, o sobre una mesa, la foto un poco más alta a modo de altar, y sus objetos a sus pies. La foto es una de las últimas que le hizo mi hermano, en la que está muy guapa.
El título será: Limpia todo. La tercera obra va de un recojedor, una escoba, una fregona, y varias bolsas de basura, todo en negro. Un envase de un limpiador pintado de negro, en el que con letras blancas llevará un cartel que pondrá Limpia todo. En el suelo y encima del recogedor, se pondrán papeletas de votación, fotos de politicos, nombres de empresas de calificación, y en las bolsas de basura negra, un cartel de letras blancas que ponga, politica etc..
El título será: No llegó .La cuarta obra sera un vídeo aprovechando que estamos en vísperas de Navidades, de las caras tanto de adultos como de niños, que llevan sus cartas a los Reyes, o que se paran delante de un escaparate de juguetes. Y después de pasadas estas fechas, hacer la segunda parte del vídeo con personas que no han recibido su deseo.
Creo que dejo claro varios conceptos del Deseo. No quería caer en el deseo sexual, o el fetichismo, recursos muy manidos para mi gusto.
El deseo es lo que nos deja colgados como peces en el anzuelo.
El deseo se dice del anhelo de saciar un gusto.
La agradabilidad que conmueve nuestros sentidos, sea por encauzamiento,
o motivado por vivencias pasadas, o por neto reflejo corporal, ya sea
por objetos materiales, por saber, por personas o por afectos.
El deseo es la consecuencia final de la emoción inducida en origen por la variación del medio. La cadena causa-efecto que le corresponde es la siguiente: Emoción - Sentimiento. Deseo.
El deseo es una maquinación.
A cada deseo le precede un sentimiento, se puede decir que al deseo sexual le precede un sentimiento de atracción: Las normas sociales actuales hacen imposible que esta frase sea de uso cotidiano, sobre todo por el miedo al rechazo. No obstante, el deseo —sea del tipo que sea— y su satisfacción, forman parte de la naturaleza humana. Satisfacer los deseos de forma adecuada implica el uso de la empatía para evitar agredir, y en consecuencia, provocar respuestas violentas en personas que, adecuadamente estimuladas, accederían sin problemas.
Cupiditas es una palabra en latín que significa deseo, sentimiento que motiva la voluntad de querer poseer el objeto que se desea. El deseo es alimentado por uno o varios sentimientos y/o necesidades, llevando al individuo a diferentes estados de conciencia emocional. En algunos casos el individuo guiado por las emociones obtiene lo que desea sin importar las consecuencias de las acciones realizadas, en otros el deseo impulsa al individuo a hacer grandes sacrificios desinteresados para satisfacer esa necesidad, cuando, no se obtiene lo deseado el fracaso lo lleva a un estado de frustración e insatisfacción existencial, pero cuando lo obtiene una sensación de satisfacción y plenitud crea un estado de felicidad.
Según Agustín de Hipona, la determinación originaria del ser consiste en el retorno al Creador. Dicho retorno se realiza a través del amor al mundo, lo cual según San Agustín no es una elección, pues el mundo está siempre ahí y es natural amarlo. Según San Agustín, "no hay nadie que no ame; pero sí hay quien se pregunta qué amar". La comprensión de Dios como Creador y la del mundo como eternidad conduce a la caritas (caridad). Sin embargo es posible errar el giro y confundir la eternidad con el mundo temporal, en cuyo caso se incurre en la codicia, concupiscentia o cupiditas.
El Deseo nos saca de nosotros mismos, nos desubica, nos dispara y proyecta, nos vuelve excesivos, hace que vivamos en la improvisación, el desorden y el capricho, máximas expresiones de la libertad llevada al paroxismo. El deseo reivindica la vida, el placer, la autorrealización, la libertad.
Unos planifican su vida, mientras que otros la viven al ritmo que les marca el deseo. El deseo de vivir y de hacerlo a su manera. Por eso sus autobiografías son más descriptivas que explicativas, pues sus vidas no tanto se deben a los resultados u objetivos cumplidos, sino al sentido inherente al mismo proceso de vivir. Y este proceso, de uno u otro modo, lo establece siempre el deseo.
Si bien el deseo rebosa incertidumbre acerca del itinerario, a muchas personas les garantiza la seguridad en cuanto a los pasos dados. Bien entendido el deseo no es una voz oscura, confusa y estúpida, sino que - en una persona madura - es luminosa, clara e inteligente. Las emociones están en la base de los deseos y de la inteligencia se dice que es emocional. Visto de este modo, el deseo se convierte en el portavoz de uno mismo.
El poder es de este modo definido como la capacidad de estructurar el campo de acción del otro, de intervenir en el dominio de sus acciones posibles. Según Foucault.
La producción de deseos es inconsciente, como bien describió Freud. La economía capitalista organiza la necesidad, la escasez, la carencia. El objeto depende de un sistema de producción que es exterior al deseo. El campo social está atravesado por el deseo. La máquina social es también producción deseante. "Sólo hay deseo y lo social, nada más".
El deseo es revolucionario, cuestiona el orden establecido. El deseo es activo, agresivo, artista, productivo, conquistador.
Para Guattari eso, que nos deja colgados como peces del anzuelo, se llama deseo. Hambre de subjetividad. Sed de una existencia que no se llena. Potencia que muerde en los extraños objetos que se ofrecen en el mercado capitalista.
Descripción del deseo
Para dejar patente mi idea del Deseo, voy hacer cuatro obras:
El título será: Para guardar. La primera va de cajas, recipientes para guardar deseo, son cajas metálicas cilindricas de 16 x 6 cm de aluminio, que en su parte superior llevarán escrita la palabra del deseo que se quiera guardar, ejemplo: vida, amor, suerte, trabajo, etc.. serán unas 20 cajas, repartidas por el suelo, algunas irán puestas apoyando el lateral para que se vean de frente, otras irán puestas como una escalera.
El título será: Para no olvidar. La segunda, será un homenaje a mi madre, fallecida hace más de un año. Va a ser una composición con sus recuerdos y los míos. Será una foto de ella en un marco, todavía no lo tengo definido. Un rosario de cristal de roca, su abanico y un chal. Lo pondré encima de una caja de madera, o sobre una mesa, la foto un poco más alta a modo de altar, y sus objetos a sus pies. La foto es una de las últimas que le hizo mi hermano, en la que está muy guapa.
El título será: Limpia todo. La tercera obra va de un recojedor, una escoba, una fregona, y varias bolsas de basura, todo en negro. Un envase de un limpiador pintado de negro, en el que con letras blancas llevará un cartel que pondrá Limpia todo. En el suelo y encima del recogedor, se pondrán papeletas de votación, fotos de politicos, nombres de empresas de calificación, y en las bolsas de basura negra, un cartel de letras blancas que ponga, politica etc..
El título será: No llegó .La cuarta obra sera un vídeo aprovechando que estamos en vísperas de Navidades, de las caras tanto de adultos como de niños, que llevan sus cartas a los Reyes, o que se paran delante de un escaparate de juguetes. Y después de pasadas estas fechas, hacer la segunda parte del vídeo con personas que no han recibido su deseo.
Creo que dejo claro varios conceptos del Deseo. No quería caer en el deseo sexual, o el fetichismo, recursos muy manidos para mi gusto.
Sobre el Deseo
Frases que me parecen importantes.
AUSENCIA- MUERTE.
PRESENCIA ICÓNICA- AUSENCIA VISIBLE (presencia de una ausencia).
Imágenes que median entre la vida y la muerte.
Las imágenes no son ilustraciones, sino universos que ofrecen una semática creada de acuerdo a sus propias Leyes, que se materializa de modo extraordinariamente experto. Cuando hacen que el objeto sea de interes sistemático, son investidas de un "Aura" distinto al que se atribuye a las obras de Arte.
AUSENCIA- MUERTE.
PRESENCIA ICÓNICA- AUSENCIA VISIBLE (presencia de una ausencia).
Imágenes que median entre la vida y la muerte.
Las imágenes no son ilustraciones, sino universos que ofrecen una semática creada de acuerdo a sus propias Leyes, que se materializa de modo extraordinariamente experto. Cuando hacen que el objeto sea de interes sistemático, son investidas de un "Aura" distinto al que se atribuye a las obras de Arte.
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