Rabinovich nos habla del deseo planteando que:
“El deseo… surge de un sentimiento de carencia del ser y ese sentimiento lo impulsa a la búsqueda de aquello que lo colme. Lo que falta al deseante en el ámbito de la estructura subjetiva, aquello que se localiza como la causa última de su deseo…” (Rabinovich, 2007: 14).
Es así, como el objeto a como resto que cae de ese corte, de la separación de la relación alienante de la diada madre-hijo, puede entonces ser la causa del deseo que va a desplazarse de un objeto a otro, haciendo metáfora, sustituyendo un objeto con otro, manteniendo así el sujeto, un motor que lo hace nunca poder alcanzar el objeto que causa su deseo, llevándolo a la repetición de actos, siempre en busca de ese algo real, in-nombrable, que no puede encontrar.
En Psicología:
Deseo: el deseo es una fuerza constante/continua que nunca puede ser satisfecha. El deseo no es una relación con un objeto sino una relación con una FALTA. Lacan se refiere al deseo siempre como al deseo inconsciente (que es enteramente sexual). El objetivo del psicoanálisis, es llevar al sujeto a nombrar su deseo, haciéndolo existir (al deseo), sin embargo, la palabra nunca va a poder expresar la totalidad del deseo.
NECESIDAD-DEMANDA-DESEO: como el infante no puede realizar por si mismo las acciones que van a satisfacer sus necesidades (en principio meramente orgánicas/biológicas) se ve forzado a expresar estas necesidades en forma vocal por medio de la demanda, para lograr que el Otro (la madre) realice dichas acciones. Debido al hecho de que el objeto que satisface la necesidad del infante siempre es provisto por el Otro, hace que esta demanda adquiera una doble importancia que es la prueba del amor del Otro. La demanda expresa una necesidad y también una demanda de amor. Las necesidades del infante pueden satisfacerse, pero esta demanda de amor incondicional es insatisfacible. Este resto insatisfacible, es el deseo.
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